LOS PRINCIPALES OPOSITORES ESTÁN PRESOS

Repudio sin fin; Contra la reelección de Ortega

EE UU, la Unión Europea y países de la Región como Colombia, Uruguay y Chile, entre otros, tildaron de ilegítimo el comicio en Nicaragua. Silencio del gobierno argentino

MANAGUA
El presidente de Nicaragua, el sandinista Daniel Ortega, fue reelegido por el 75 por ciento de los votos para su quinto mandato de cinco años y cuarto consecutivo en los comicios generales del domingo, pero no logró el reconocimiento de la mayoría de la comunidad internacional que ayer desconoció ese proceso.

Alemania, Colombia, Costa Rica, Chile, España, EE UU, Panamá, Reino Unido, la Unión Europea (UE), Uruguay y Perú fueron los primeros en desconocer los comicios nicaragüenses por falta de garantías y de competencia ante los arrestos de siete aspirantes opositores a la Presidencia, ocurridos antes de la votación.

Por contraste, países aliados de Nicaragua, como Bolivia, Cuba, Irán, Rusia y Venezuela, felicitaron a Ortega por su “legítima” reelección.

En este marco, el gobierno argentino optó por el silencio y hasta anoche no había emitido ningún pronunciamiento. Cabe recordar que hace unas semanas, el gobierno de Alberto Fernández se abstuvo de votar en la OEA una resolución que exigía la liberación de opositores en Nicaragua.

DENUNCIAS INTERNACIONALES
Ayer, el secretario de Estado de EE UU, Antony Blinken, emitió una declaración en la que “condenó” la “subversión de las normas democráticas” en Nicaragua. El gobierno de Ortega “ha privado a los nicaragüenses de cualquier opción real al disolver todos los partidos genuinos de oposición y encarcelar a todos los principales candidatos presidenciales. Esta represión y manipulación electoral, ampliamente denunciada por los nicaragüenses y la comunidad internacional, despojó a la votación del 7 de noviembre de cualquier significado real”, señaló Blinken.

Por su lado, Amnistía Internacional (AI) advirtió que la reelección de Ortega “augura un nuevo y terrible ciclo para los derechos humanos” ya que “vaticina la perpetuación de las estructuras que han implementado la estrategia represiva contra voces críticas y garantizado la impunidad de crímenes del derecho internacional”. Según la directora de AI para las Américas, Erika Guevara Rosas, “este nuevo período presagia la continuidad de la migración forzada de quienes se ven criminalizados por alzar la voz”.

Detrás de la fórmula Daniel Ortega-Rosario Murillo (quien además es su esposa), se mantuvo en segundo lugar el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) con el 14,15 por ciento y en un lejano tercer lugar el Partido Camino Cristiano (PCC) con 3,3 por ciento. Estaban habilitadas para votar unas 4,5 millones de personas.

ABSTENCIÓN
El domingo, la oposición había llamado a la ciudadanía a quedarse en casa y no votar en protesta contra el proceso electoral y el sábado denunció la captura de dirigentes.

Aunque la autoridad electoral aseguró que la participación fue del 65,34 por ciento, un reporte del observatorio ciudadano Urnas Abiertas estimó una abstención de 81,5 por ciento y una participación promedio de apenas 18,5 por ciento a nivel nacional. Urnas Abiertas tomó los datos en base a muestras estadísticas y cartografía electoral a partir de las visitas de 1.450 observadores a 563 centros de votación, quienes trabajaron de forma anónima debido al veto del gobierno a la observación independiente, explicó Ligia Gómez, integrante de esa red.

La policía detuvo en junio a siete aspirantes a la presidencia por cargos de “traición a la Patria” y aún hoy siguen bajo arresto. Los otros candidatos del domingo eran políticos poco conocidos de partidos menores considerados afines al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).

El Frente Sandinista y sus aliados controlan el Congreso. Ortega ejerció su primer mandato entre 1985 y 1990, antes de regresar al poder en 2007 para mantenerlo ininterrumpidamente hasta la actualidad. Hace poco declaró “copresidenta” a su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo. Ese cargo no existe en la Constitución.

El presidente de EE UU, Joe Biden, calificó la elección en Nicaragua de “pantomima” y dijo que “no fue libre ni justa ni democrática’’.

Por su parte, el gobierno de Costa Rica desconoció las elecciones por carecer “de condiciones y garantías democráticas”, según dijo el presidente Carlos Alvarado en Twitter. En Costa Rica buscaron refugio la mayoría de los más de 100.000 nicaragüenses -entre ellos algunos opositores- que huyeron del país tras la represión de las protestas de 2018, según datos del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

En tanto, en una declaración emitida ayer y firmada por el alto representante Josep Borrell, la Unión Europea (UE) advirtió que las elecciones en Nicaragua “se han celebrado sin garantías democráticas y sus resultados carecen de legitimidad”. Al referirse a las sanciones adoptadas por la UE contra funcionarios y allegados a Ortega, Borrell señaló que las medidas no han perjudicado al pueblo nicaragüense y que con el mismo espíritu “estudiaremos todos los instrumentos a nuestro alcance para adoptar medidas adicionales”.

“Ha sido una burla al pueblo de Nicaragua, una burla a la comunidad internacional y sobre todo una burla a la democracia’’, declaró el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares. Por su parte, el gobierno de Alemania afirmó que los comicios no cumplieron “las condiciones mínimas de una elección libre y justa”, mientras que el canciller chileno, Andrés Allamand, declaró que “Chile rechaza la legitimidad de estas elecciones, que sólo tienen por objeto eternizar en el poder a Ortega y a Murillo”.