El distrito de Rojas es el único de la Segunda Sección sin casos positivos de coronavirus Covid-19 y, en diálogo con Democracia, el intendente municipal, Claudio Rossi, se refirió a las distintas instancias que atravesó la comunidad rojense y brindó detalles respecto de sus preocupaciones actuales como mandatario local. También profundizó en el trabajo articulado con los municipios vecinos y aseguró que “el hospital actual nada tiene que ver con el de hace cien días atrás”.
- ¿Qué balance hace de este recorrido desde el inicio de la pandemia?
- Lo venimos llevando bastante bien, con algunos cambios en el recorrido. La cuarentena que se declaró como consecuencia de la pandemia, allá por el 20 de marzo, tuvo en su inicio dos consignas claras: aplanar la curva para que el sistema de salud tenga capacidad de respuesta y que la población adquiriera nuevos hábitos. Pasamos los primeros 50 días, se desdibujaron los objetivos de la cuarentena, la gente ya había incorporado los hábitos y la Nación, la Provincia y el municipio hicieron importantes esfuerzos para mejorar el sistema de salud. A partir de ahí se nos empezó a complicar un poco porque cada cuarentena venía con novedades acerca de la regulación, ahora creo que falta una decisión más clara y concreta de cómo salir de la cuarentena.
- ¿Cómo atraviesa Rojas la Fase cinco?
- En Rojas estamos en Fase cinco porque, afortunadamente, no hemos tenido casos. Siempre cumpliendo lo que nos permiten las leyes, en Rojas están todos los comercios posibles abiertos y hacemos un esfuerzo enorme para que haya distanciamiento entre la gente y se cumplan los protocolos de las entidades habilitadas. Funcionan hoteles, gimnasios, confiterías, bares, restaurantes, etcétera, siempre con los factores de ocupación y horarios. Nosotros fuimos por el lado de la libertad: más libertad implica más riesgo y, por lo tanto, más responsabilidad individual y colectiva. Estamos también sufriendo esto porque más de cien días agotan, hay una tendencia a volvernos monotemáticos con este tema, por eso estamos trabajando en Producción, en Obras Públicas, en elaborar proyectos aunque hoy no podamos hacerlos, para que esto no nos consuma todo el año.
- ¿Cómo están hoy los números del municipio?
- Pudimos pagar sueldos y aguinaldos en tiempo y forma. Estamos cerrando el primer semestre, sacando cuentas, estamos intentando proyectar pero es difícil imaginar cuál va a ser el índice de recaudación en los tiempos que vienen, tanto de la jurisdicción provincial como la nuestra, y pensando y ensayando lo que va a ser inevitable, que tiene que ver con ajustar la economía del municipio, empresas y familias para tratar de pilotear lo que se avecina: la peor crisis económica de la historia.
- ¿Cerraron comercios en Rojas?
- Estrictamente por el coronavirus, no. En Rojas siempre trabajamos para que haya actividad, en el marco de lo permitido por la legislación. El perfil de nuestra ciudad está vinculado al sector agrícola, que se mantiene activo, y es una comunidad conservadora: en los momentos de expansión de la economía no crecemos tanto pero en momentos de derrumbe no nos derrumbamos tanto. Esa es mi mirada de esta sociedad. Tenemos en puerta buenas noticias de emprendimientos que se van a radicar en Rojas, son cositas que nos van motivando, soluciones que vamos a poder ir dando. Entonces, si me preguntás por el estado de ánimo puedo decir que, a pesar de la dificultad, soy optimista.
- ¿Cuáles fueron y son las preocupaciones en este contexto?
- Al inicio, la preocupación era que el virus llegara rápido y que nos agarre desprotegidos en el sistema de salud. Ahí trabajamos muy bien desde el inicio, con Atención Primaria de la Salud, haciendo el seguimiento con las personas que llegaban del exterior, con la vigilancia sanitaria; por otro lado, nos pusimos a invertir en el hospital: entre recursos propios, algunos que vinieron de la gobernación y donaciones de la comunidad, debemos haber puesto más de 30 millones de pesos y el hospital de Rojas hoy no tiene nada que ver con el de hace cien días atrás, es mucho mejor. Por otra parte, pudimos articular con el sector privado para imaginar un plan de contingencia, si teníamos casos de coronavirus el sistema público quedaba para el Covid y la clínica privada para lo demás. Esa fue una preocupación, un momento difícil al inicio. Ahora nuestra preocupación es ser ágiles y rápidos para que cuando ocurra el contagio podamos controlarlo de manera efectiva. Vamos a tener que aprender a convivir con la urgencia del coronavirus, tenemos un buen equipo de trabajo, buenos médicos que me han asesorado muy bien. Yo estoy satisfecho por haber permitido el máximo de las libertades creyendo en las personas, cada uno tiene cómo cuidarse, el vecino que puede quedarse en su casa no sale de ahí y no le va a llegar el coronavirus, el resto de los vecinos, que están dispuestos a asumir un riesgo, ya saben cómo tienen que hacer para minimizarlo. La actividad económica acá no se ha resentido tanto como en otros lugares que, por su configuración demográfica e infraestructura, están mucho más complicados que en el interior.
- ¿Cómo trabajan con los municipios vecinos que sí tienen casos activos de coronavirus?
- Tengo diálogo con los municipios vecinos, compartimos experiencias, todas las ciudades son distintas: desde el tamaño de la población hasta cómo están vinculadas con otros centros, rutas, transporte público, etcétera. No hay dos ciudades iguales. Nuestro caso es excepcional porque somos el único distrito de la segunda sección electoral sin casos, la verdad es que más allá de las medidas que hemos tomado, la suerte nos ha acompañado porque no hicimos nada distinto a lo que hicieron otros vecinos con casos. Cerramos todos los accesos y dejamos solo dos abiertos para hacer una vigilancia sanitaria, para saber quién vino, a dónde fue, si tiene temperatura, tratamos de llevarlo bien. Le pedimos a la población que lleve su diario de pandemia, que se acuerde con quién estuvo en las últimas 48 horas porque si se da una circunstancia de contagio podemos tener claro cómo buscar los contactos estrechos. Esperemos que esto pronto tenga un horizonte distinto de trabajo, que no haya nuevas cuarentenas cada dos semanas o tres semanas, eso genera mucha angustia e incertidumbre en la gente y tenemos que tratar de acercar certidumbre respecto de cómo vamos a salir de esto.
- ¿Qué lectura hace de los silobolsas que aparecieron rotos en Rojas?
- Tuvimos reuniones con la Policía Rural, que es la encargada de vigilar un poco esto y esperamos que no se den más este tipo de situaciones porque no se trata de un robo sino de producir daño. Esto debe ser abordado desde otro aspecto más que policial o judicial, porque con las necesidades que tiene el país no podemos darnos estos lujos. Espero que sean casos aislados y que no se vuelvan a repetir.
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