Objetivamente, la suspensión de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) a nivel nacional facilita la posibilidad de que el gobernador Axel Kicillof desdoble los comicios para elegir cargos provinciales y municipales de los que definen los puestos nacionales, en este caso, diputados al Congreso. Es casi seguro que el mandatario hará esa movida, que no es querida por Cristina Kirchner, la jefa nacional del peronismo, hoy en tensión con la administración provincial.
Kicillof tiene argumentos reales: el sistema de Boleta Única de Papel (BUP) que implementó en su momento la Nación complejizaría notablemente la votación en Buenos Aires si se hace todo el mismo día, porque la Provincia votará con el viejo sistema de boleta sábana. En todos los ensayos que se realizaron, la concurrencia -esto es, sufragar con el doble método- fue caótica, con demoras interminables.
Como ya se ha insinuado, Kicillof justificará en este dato el desdoblamiento que haría por decreto (es su atribución), culpando al Gobierno nacional por impulsar el nuevo sistema de BUP sin siquiera consultar al mayor distrito electoral del país.
Pero la real discusión que se ha planteado en el Ejecutivo bonaerense es qué hacer con las PASO provinciales, que por ley están atadas a las Primarias nacionales. Ahora que estas se han suspendido, el gobernador podría cambiarlas de fecha, o bien postergarlas por este turno, como está haciendo la mayoría de los distritos, incluyendo la CABA, gobernada por el macrismo. Para eso, necesita una ley.
En principio, esa ley sería posible de conseguir en la Legislatura, donde casi todas las fuerzas apoyarían la idea. Ya hay proyectos del PRO y del Frente Renovador de Sergio Massa, una de las patas del oficialismo. Los libertarios, obviamente, acompañarían. Acaso el principal problema para Axel sea el peronismo legislativo, donde tiene una interna planteada con el cristi/camporismo que, cuando hubo que decidir en el Congreso, eligió votar en contra de voltear las PASO.
Rodeado de gente que le pide la confrontación con su exmentora, el gobernador buscaría sin embargo dirimir la tensión sin llegar a la ruptura. A Axel no le importa lo que pase con la nómina de postulantes a diputados nacionales. “Que la haga Cristina”, dicen a su lado. Por eso es vital determinar cómo se elegirán los candidatos peronistas a nivel provincial y distrital, donde el gobernador, pensando en fortalecerse internamente de cara a 2027, sí quiere tener la incidencia que hasta ahora nunca tuvo.
La forma más civilizada debería ser que las tres patas del oficialismo (Axel, Massa, Cristina/Máximo) compartan la lapicera con la que se confeccionan esas listas. ¿Reparto en tercios? Sería un milagro si el kirchnerismo duro acepta esto: va contra su naturaleza y además avalaría la idea estratégica de alguien, el gobernador, a quien ya definen intramuros como un traidor porque insinuó la posibilidad del independentismo.
En ese contexto, una chance es adelantar la elección provincial -suena agosto- y mantener las Primarias, supongamos en junio de este año, que serían pequeñas luchas distritales y seccionales donde se enfrenten cristinistas y axelistas dentro del mundillo PJ.
Y después está la idea de seguir el camino nacional y también suspender las PASO provinciales. Como se dijo, una decisión por ley. En este caso, sin acuerdo en el PJ, podría darse la posibilidad de una ruptura y que las expresiones del oficialismo vayan separadas. El sello partidario en la Provincia lo maneja el kirchnerismo (Máximo Kirchner es el titular del justicialismo), pero Kicillof ya tiene partido propio -en realidad más de uno, como para armar un frente- llegado el caso. Y además podrían regresar las famosas colectoras, que fueron eliminadas hace unos años y que un decreto del gobernador podrían reinstaurar.
Es improbable que la decisión del Ejecutivo sobre esto llegue antes del 5 de marzo. Ese día, Kicillof inaugurará las sesiones ordinarias de la Legislatura y podría aprovechar ese ámbito para transmitir su postura. ¿Ideal para anunciar que enviará un proyecto de suspensión de las PASO bonaerenses? Lo dicho: es un escenario posible. En términos políticos, además, sin PASO Kicillof ganaría más tiempo para la definición de su enfrentamiento con el cristi/camporismo o incluso para zurcir alguna estrategia de acuerdo.
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