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TRASTIENDA POLÍTICA

Intimidades y secretos de la candidatura de Carrió

No mintió Elisa Carrió cuando dijo, en la mesa de Mirtha Legrand, que la Gobernadora no la quiere como candidata a senadora nacional por la provincia de Buenos Aires a pesar de la buena relación que las une. En verdad, tampoco la quiere allí el presidente Mauricio Macri, su aliado nacional. En el entorno de María Eugenia Vidal cayó pésimo la brutalidad de Lilita para develar el misterio en torno a su postulación. “Ella es así. Es el costo de que nos despeje el camino”, se sinceraba una fuente del vidalismo.
Como había prometido, Lilita puso fin al suspenso sobre su eventual candidatura hacia el final de la Pascua. Es verdad que su salud le puede dificultar una campaña territorialmente extensa, como es la bonaerense. Pero no es menos cierto, admiten quienes la conocen, que casi se había convencido de dar ese salto novedoso en su carrera política que supondría el ingreso a la Cámara Alta.
Tal vez respire aliviado Daniel Scioli, objeto de investigación judicial por su paso por la gobernación a raíz de las varias denuncias de Carrió. Es muy probable que Scioli sea candidato a legislador nacional por un sector del peronismo, se verá a cuál de las dos cámaras. Ya no tendrá a su denunciante como contendiente directa.
Lo dicho: el macrismo prefería que Carrió, vecina de Exaltación de la Cruz, no sea candidata en la Provincia. Hay varios motivos, tal vez tantos como fuentes se consulten.
Salta a la vista que, más allá de conservar la forma para preservar la salud de Cambiemos, la Casa Rosada y Vidal quieren que un eventual triunfo bonaerense tenga el sello bien amarillo del PRO, el partido del Presidente. Es por eso que la salida de Lilita potenció las chances de ser candidatos del ministro de Educación, Esteban Bullrich, y de la titular de la Autoridad de la Cuenca Matanza-Riachuelo (Acumar), Gladys González.
Ambos tienen niveles de conocimiento muy inferiores a Carrió pero son pioneros de esa aventura política que empezó como un partido vecinal porteño y terminó haciéndose de la presidencia de la Nación y de la gobernación provincial más importante del país.
Es parte de la estrategia que pergeña el gurú de campañas ecuatoriano Jaime Durán Barba, según la cual el Gobierno le tiene que pedir al votante de octubre próximo que “siga apoyando el cambio”. Bullrich y González, de acuerdo a esta visión, encajan perfecto en el perfil novedoso (“Descontaminado”, es la palabra que se usa mucho en la Rosada) que deberían tener los candidatos oficialistas.
También encaja en esa lógica la platense Carolina Píparo, que saltó a la notoriedad luego de un salvaje episodio de inseguridad que se cobró la vida de su bebé: estaría estudiando un ofrecimiento de la propia Vidal para integrar una lista legislativa.
Lilita, se sabe, desprecia a Durán Barba y suele ser muy crítica del alto grado de injerencia que el colaborador presidencial tiene en las decisiones de gobierno.
La tesis anteriormente expuesta acarrea una contra obvia: si el oficialismo pierde la elección en Buenos Aires, también será una “derrota amarilla”. Se descuenta la catarata de reproches internos que desataría de parte de los otros miembros de la alianza Cambiemos. Riesgos del oficio.
En voz muy baja, en la gobernación también se comenta otro motivo por el cual prefieren que Lilita sea candidata en la Capital Federal, algo que aún no fue confirmado por la protagonista pero que se da por descontado en el Gobierno.
Los hombres de Vidal no querían ni imaginar a una Lilita absolutamente “empoderada” luego de un eventual triunfo sobre el PJ. “Iba a ser la victoria de ella, no la del Gobierno y no de María Eugenia”, analizaron fuentes del vidalismo. Y abundaron, acaso rozando la exageración: “Carrió iba a pretender agrandar sus cuotas de poder en la Provincia, casi un cogobierno”. Hoy, son sólo especulaciones; antes, fueron temores.
Carrió, por su parte, ganó lo suyo. Por ejemplo, se llevó puesto a Jorge Macri, el intendente de Vicente López. El primo del Presidente había arrancado la carrera con serias chances de ser el candidato principal del Gobierno en la Provincia. Hasta que Lilita lo acusó de todo, menos de ser honesto. Ahora, el también titular del Grupo Bapro deberá resignarse a colar algún hombre propio en la lista sábana de Cambiemos.
Aparentemente, a la chaqueña también se le concederá la posibilidad de designar dos candidatos de la Coalición Cívica entre los primeros lugares de la nómina de Diputados. Cosa de que no sólo se garanticen ingresar a la Cámara sino que también tengan visibilidad en la campaña. Suenan los nombres del dirigente social Héctor “Toty” Flores y de su amiga Marcela Campagnoli, con intereses políticos en el municipio de Pilar, donde es funcionaria.
Se trata de la hermana del fiscal José María Campagnoli, sabueso de la Justicia que ha investigado profundamente a la familia Kirchner.

“La Casa Rosada y Vidal quieren que un eventual triunfo bonaerense tenga el sello bien amarillo del PRO.”

“Los hombres de Vidal no querían ni imaginar a una Lilita absolutamente 'empoderada' luego de un eventual triunfo sobre el PJ.”

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