Lili" y "Eric" conformaban una simpática pareja de orientales que atendían en el supermercado donde fueron asesinados. Eran eficientes, cordiales y tenían la sonrisa a flor de boca.
Cuando se terminaba la compra o en algún momento de la charla se acortaban las distancias con el cliente con un “gracias, amigo”.
Hace algunos meses habían enviado a su hija para que la criaran en su país natal.
Eric había comentado que pensaba viajar a China para pasar unas vacaciones, pero tiempo después expresó que había abandonado por el momento ese proyecto.
Quienes los conocían por ser clientes del negocio de Bernardo de Irigoyen y 25 de mayo, en el barrio El Picaflor de Junín, con seguridad conservarán un grato recuerdo de “Lili” y “Eric”, que dejaron su tierra para buscar nuevos horizontes y lejos de ella, sus vidas tuvieron un trágico final.
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