La modalidad de “bombardeo” de bultos llenos de cocaína y marihuana desde aviones es una de la más frecuente para ingresar los estupefacientes a suelo argentino desde Bolivia o Paraguay.
Una vez que son recogidos por los contactos locales en el campo, los trasladan hasta lugares cercanos para ocultar o “enfriar” el cargamento clandestino en sectores montuosos, lejos de las miradas curiosas de habitantes y ocasionales transeúntes.
Luego se acondiciona la droga en los vehículos que la transportarán hasta los centros urbanos para su consumo o a los puertos santafesinos y del norte bonaerense para llevarla al exterior en buques.
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