OPINIÓN

La utopía de la distopía

Distopía es el término opuesto a utopía. Como tal, designa un tipo de mundo imaginario, recreado en la literatura o el cine, que se considera indeseable.
La distopía plantea un mundo donde las contradicciones de los discursos ideológicos son llevadas a sus consecuencias más extremas.
En este sentido, la distopía explora nuestra realidad actual con la intención de anticipar cómo ciertos métodos de conducción de la sociedad podrían derivar en sistemas injustos y crueles.
La distopia de hoy es el fracaso de la utopía de ayer, un microrganismo invisible al ojo desnudo del hombre de a pie, sin el auxilio de elementos científicos (microscopios), ha puesto patas para arriba toda la concepción del modelo social capitalista que fue hegemónico en la construcción de la sociedad moderna desde la revolución industrial para acá.
La distopia de hoy, que pone sobre los rostros de todos los individuos tapabocas y mascarillas de polietileno, les ha demostrado a nuestras sociedades capitalistas que fundan su cimiento en el mercado y el consumo, que toda esa retórica es efímera. 
Que nada de ese éxito social al que se llega por la acumulación de la riqueza, para poder realizar el ser humano su proyecto de vida a través del consumo, es válido delante de crisis globales como estas.
Lo que no logro Marx y sus discípulos, con sus prédicas y con las revoluciones que se alimentaron de esas prédicas, lo está logrando un micro organismo que nadie sabe bien donde nació.
Las cuarentenas obligadas en la mayoría de los países en donde sus gobiernos las decretaron, trajeron consigo las caídas de las economías y la disminución natural del comercio de mercaderías. En algunos lugares el estado subsidio esas pérdidas y en otros no. Pero en todos esos países el PIB cayó estrepitosamente. También cayó el PIB en aquellos países donde sus gobiernos no tomaron la decisión de decretar cuarentenas obligatorias, pero a diferencia de los otros, allí además creció el número de muertos e infectados por el virus.
Conclusión vacía de ideologismos: En los países que se decretó la cuarenta obligatoria se derrumbó la economía. En los países que insistieron con mantener abierta la economía, se derrumbó la economía y murieron miles de personas.
¿Porque sucede esto?  porque ante las crisis que generan este tipo de pandemias, en países con gobiernos de visión antropocéntricas de la política la salud pública se convierte en prioridad y la economía pasa a un segundo plano. Cuando en el marco de este tipo de crisis algunos gobiernos pretenden salvar la economía antes que las vidas de las personas, las mismas personas toman las decisiones que no toma el estado.
En EE. UU, por ejemplo, más precisamente en NY, el estado llegó tarde y la sociedad tomó la decisión de resguardarse, y los negocios que tenían la libertad de estar abiertos vieron caídas sus ganancias porque los ciudadanos no salían a gastar.
Es una cuestión de demanda y no de oferta. El capitalismo liberado del consumismo, es una cuestión de demanda y no de oferta. La oferta con todos sus ingredientes sociológicos, (publicidad, estatus, esnobismo) es la evolución perversa y depravada del capitalismo.
Estos días de encierro colectivo nos han demostrado a todos que las necesidades indispensables de la vida moderna no son las que creímos que eran.
 Hay un dato, una señal, desde que se decretó la cuarentena obligatoria y se estableció el cierre de las actividades comerciales hasta el día que se volvieron a abrir de manera limitada, las grandes cadenas comerciales, las grandes marcas de mercancías de consumo y las empresas que intermedian bienes a gran escala, dejaron de hacer publicidades en los medios de comunicación masivos, bajaron sus costos, eficientizaron sus recursos. Y nosotros, el Homus-Consumistas no entró en crisis ni en estado de pánico por no poder tener las últimas zapatillas o el último celular de la manzana mordida.
La sociedad de consumo es una creación de todos los que vivimos bajo el sistema capitalista, ser, estar, pertenecer, significa tener, mostrar y demostrar.
La sociedad de consumo está en crisis, la puso en crisis la pandemia, ahora hay que poner en crisis los valores de esa sociedad que está en crisis. Hay que estresar nuestro egoísmo, nuestro nivel de compromiso social, interpelarlo, ponerlo contra la pared y agarrarlo del cuello, poder entender que vivimos con mucho más de lo que necesitamos y que hay muchos que viven, o sobreviven, con mucho menos de lo que necesitan.
Cuando todo esto pase, y la libertad física sea recuperada y el miedo no restrinja las acciones, y la salud ya no sea prioritaria y la vida vuelva a ser lo que decíamos normal, volveremos a cometer los mismos errores, a sentir la necesidad de consumir, a construir desde esas bases de nuevo sociedades desiguales. Entonces será allí donde entendamos que la pandemia solo nos mostró una utopía, una utopía de vivir de otra manera y que la distopia era aquella que añoramos y al fin recuperamos, que los días de encierro fueron la utopía de aquella distopia.

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