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ENFOQUE

El adelantamiento electoral, entre la presión de intendentes y la obediencia a Macri

María Eugenia no va a interpretar lo que le conviene a Mauricio. Va a hacer lo que diga Mauricio”. La definición, toda una sentencia, corresponde a un alto funcionario bonaerense de trato diario con la gobernadora Vidal. Viene a cuento del debate abierto en las filas de Cambiemos en torno del posible adelantamiento de las elecciones en la Provincia que genera resistencia en la Casa Rosada y recoge un respaldo cada vez más abigarrado de intendentes del oficialismo.
Aquella definición parece dejar poco margen para la duda. Aún cuando Vidal crea -cree, según se dice en despachos oficiales- que hacer los comicios bonaerenses en junio sería la mejor estrategia electoral posible para su reelección y la del propio Presidente que luego se vería beneficiado por el envión de la victoria en la Provincia, no contradecirá los deseos de su jefe político.
Quienes escucharon en la intimidad a la Gobernadora dan fe de esa decisión. “Haremos lo que más le convenga a Mauricio”, repite como un mantra. Vidal reivindica la idea central que acuna el PRO: que más allá de las distintas jerarquías y responsabilidades de cada dirigente, lo importante es el “equipo”. Se ve como parte inescindible de ese andamiaje que lidera Macri y del que ella misma y Horacio Rodríguez Larreta son jugadores decisivos. Por eso, si el Presidente pide que no haya desdoblamiento, Vidal se jugará todo su capital político atada a la suerte de su líder.

Vidal no se ve gobernando la Provincia con otro presidente que no sea Macri. Antes, prefiere irse a su casa.

No es lo único que viene diciendo Vidal en forma reservada. Confiesa que no se ve siendo gobernadora con un presidente que no sea Macri. Menos aún, si tuviera que lidiar con Cristina Kirchner. “Antes, prefiere irse a su casa”, afirman en despachos oficiales.
Esa decisión de someterse a las necesidades electorales de la Casa Rosada no cierra el debate de la cuestión central. Nada indica que se haya tomado una determinación respecto del adelantamiento de las elecciones en la Provincia. De hecho, la mayoría de los intendentes de Cambiemos presiona, en público y en privado, para que ese plan del que discuten paternidad con el diputado nacional Emilio Monzó, termine prosperando. Tampoco implica que el equipo político bonaerense haya desistido de llevar adelante el debate y exponer los puntos a favor que, sostiene, anota lo que sería una experiencia inédita en la Provincia.
¿Qué es lo que mueve a los intendentes de Cambiemos a ser los principales impulsores, más allá de que la idea recoge cada vez más simpatías en la Gobernación? En primera instancia, los datos que marcan las encuestas que devoran con fruición.
Dicen que Macri está midiendo en la Provincia cerca de 10 puntos menos que Vidal. Temen que la elección se nacionalice y que la imagen del Presidente pese más que el resto de los candidatos de la boleta de Cambiemos. Incluso, que la propia Gobernadora que es la dirigente que más mide.
Creen que podría ponerse en riesgo no sólo la Gobernación sino también varias de las más de 60 comunas que hoy están en manos del oficialismo. El razonamiento tiene mucho de defensa propia frente a un escenario en el que Cristina Kirchner surge como una candidata de fuste en la Provincia.
Es justamente la imagen de Cristina otra de las razones que esgrimen los alcaldes para darle fuego al desdoblamiento. Aseguran que varios intendentes peronistas miden entre 4 y 5 puntos más en sus distritos que la ex presidenta. Si se separara la elección, consideran que Cristina podría desinflarse un poco. “Con los intendentes del PJ ya electos, ya no van a poner todos los fierros por ella. Si no, pregúntenle lo que le pasó a Scioli”, argumentan como para procurar convencer al tándem irreductible que conforman Marcos Peña y Jaime Durán Barba, principal cultor de la teoría de que todos tienen que tributar para la reelección de Macri.
Vidal, mientras tanto, empezará a mostrarse más junto al Presidente. Estuvo en Suipacha con Macri para monitorear la construcción de un autovía. Y allí, volvió a hablar del “equipo”. Otra señal en el sentido de que no habría que esperar rebelión de “Mariú” en el debate del desdoblamiento.

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