Después del escrache que sufrió durante la Semana Santa el presidente Mauricio Macri en Tandil, cuando salía de una Iglesia junto a su hija Antonia, y a partir de hechos anteriores sufridos por él y por la gobernadora María Eugenia Vidal, en el Gobierno señalaron que no son episodios aislados ni casuales, y comenzaron a hablar de “un plan sistemático de escraches” a sus máximos referentes. En declaraciones al canal América, Hernán Lombardi, titular del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos, aseguró que “los que escrachan son fascistas”. “Ahora no se está viviendo tiempo de restricción de libertad, por eso digo que los que escrachan son fascistas. Pero el objetivo último que tienen es aislar al gobierno de la gente y meter miedo”, dijo Lombardi.
También la vicepresidenta Gabriela Michetti habló en el mismo canal de la importancia de no aislarse y seguir en contacto con la gente. “Yo siempre tiendo a pensar que es mejor atravesar por esa situación (los escraches), pero siempre dar ejemplo de que uno es una persona normal que está trabajando de esto y no llenarse de seguridad”, señaló. También el ministro de Cultura, Pablo Avelluto, se mostró preocupado por algunos términos que utiliza el kirchnerismo duro, por ejemplo el de una inminente “guerra civil”, porque, para el funcionario, “la violencia empieza por las palabras”. También apuntó al ex juez de la Corte Suprema, Eugenio Zaffaroni, que habló de la posibilidad de que se produzca “un muerto” en manifestaciones contra el Gobierno. “Zaffaroni habla con un nivel de irresponsabilidad que llama a reflexionar”, afirmó.

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