Con la muerte de Horacio Jorge Rodríguez, “El Loro”, el fútbol exquisito que él representaba, está de duelo. Falleció anteayer, luego de soportar en los últimos tiempos una infame dolencia. Tenía 79 años.
Nació el 23 de setiembre de 1944 en Carlos Tejedor. Comenzó a jugar en el Club Argentino de su ciudad natal. Luego, destinado por el servicio militar a la Infantería de Marina de Bahía Blanca, integró por dos temporadas el equipo de Pacífico (apodado “El Verde”), de la Liga del Sur. En 1968 jugó a préstamo en Sarmiento (33 partidos y 8 goles), temporada en la que el elenco descendió a Primera “C”. En 1969, Sarmiento pagó $ 400.000 a Argentino de Tejedor, haciendo uso de la opción por “El Loro”. Ese año disputó 23 encuentros y marcó 6 tantos. En 1970, fue transferido a Colón de Santa Fe. Volvió al verde juninense en 1971 (39 partidos, 26 goles). Adquirió su propio pase y en los ciclos 1972/73 pasó a jugar en Argentinos Juniors.
Al respecto de esto último, decía lo siguiente: “Vino un amigo y ofreció llevarme a Argentinos. En rigor, no quería ir, porque tenía la rodilla a medio recuperar. Me convencieron y jugamos un amistoso con Huracán. Modestamente, ese día la rompí. Los dirigentes no me dejaron ni bañar. Me llevaron derechito a La Paternal para firmar. Yo no tenía representante y me las arreglé solito”. En “El Bicho”, estuvo presente en 42 partidos, concretando dos goles. Tuvo como compañeros a grandes cracks como él: Chiche Sosa, José Pekerman, Hugo Pena, Alberto Tardivo, Rafael Zuviría, Carlos Fren y Horacio Cordero, entre otros. Victorio Spinetto, nada menos, fue el entrenador.
Después, en 1974/75, llegó la hazaña de Jorge Newbery, donde logró ingresar por la vía deportiva a los Nacionales de la AFA de esa época (jugó 15 partidos, con 2 goles), participación que conmovió a Junín en general y al barrio del Pueblo Nuevo en particular. “Yo no quería cobrar, sólo pedía a los dirigentes un trabajo, de modo que puse mi pase sin un centavo. Y cumplieron, en noviembre del primer año de contrato entraba a laburar en el Banco Junín”, decía en un reportaje. Su extensa trayectoria finalizó en Origone, jugando un Nocturno.
En Sarmiento vistió la casaca verde en tres períodos: 1968, 1969 y 1971, con estos números: 95 encuentros y 40 goles. En toda su carrera, totalizó 152 cotejos disputados y 44 tantos.
En una entrevista concedida al diario Democracia, “El Loro” recordaba: “Cuando volví a Sarmiento, estaba mal. Había engordado porque no podía hacer gimnasia, no me podía mover por la rodilla. Me acomodaron un poco y me puse la verde en el ´71. Alcancé a jugar varios partidos con Taqueta, cuando regresó de Francia. Nunca había jugado con él. Pero era como si hubiésemos estado juntos toda la vida. Yo sabía lo que iba a hacer y viceversa. Era un fenómeno y ya en sus últimos cartuchos”.
¿Sus características? Volante por derecha o diez tirado atrás, fue un pisador y un fino exquisito. Cuando el negocio era tener el balón, fue un circulador a un toque, pese a que lo indicado era acelerar. En lo que se refiere a su calidad futbolística, el mérito mayor fue jugar simple, con la receta adecuada a cada caso. Cuando encontraba espacios, encaraba con decisión en gambeta larga. Siempre sus equipos debían atacar frente a defensas ásperas y cerradas y él, más que nadie, estaba capacitado para tocar y pasar a buscar la devolución de su compañero ocasional o directamente a definir. Fue muy querido por los hinchas de todos los equipos en los que le tocó actuar.
En suma: “El Loro” sintetizaba a esos tipos que uno quisiera eternizar, inmortalizar para que nunca se vayan, ni en el fútbol ni en la vida. No es justo que haya que transitar con su ausencia definitiva, sin que el periodismo se anime, siquiera, a servir de vía para el conocimiento de las nuevas generaciones. El caso de Horacio Jorge Rodríguez es, apenas, uno más, de los grandes futbolistas olvidados.
Luego de su retiro, trabajó en el Banco de Junín, donde gracias a su hermosa personalidad, cosechó numerosos amigos. Fue un muchacho noble, de generosa entrega. El club que lleva el nombre de la ex entidad, tiene una escuelita de fútbol que lleva su nombre: “Horacio ´Loro´ Rodríguez”. Bello reconocimiento para un crack y un compañero de tareas.
Estaba casado con Alicia Camilletti, de cuya unión nacieron sus hijos Hori y Nacho. También lamentan la enorme pérdida, Florencia (hija política), el nieto Benicio y sus hermanas Zulema y Marta.
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