En un mundo donde la tecnología avanza a pasos agigantados, algunas profesiones se aferran a su esencia, resistiendo el paso del tiempo. Tal es el caso del cerrajero, un oficio ancestral que ha sabido adaptarse a las últimas técnicas sin perder su naturaleza.
Walter Darío González lleva 32 años en el oficio de cerrajero: primero como empleado, durante once años, y ya lleva 21 al frente de su propio local, el cual estuvo siempre ubicado sobre avenida Benito de Miguel.
“Comencé por casualidad porque me encontró Don Stefanoni y me dijo si quería probar; así que empecé a trabajar con ellos. Fui a probar y estuve once años ‘probando’”, comentó en diálogo con Democracia, al mismo tiempo que aseguró que actualmente es un apasionado del rubro.
En ese sentido, contó que lo que más le gusta del trabajo es “poder darle solución a la gente”. “Los cerrajeros siempre están, siempre se necesitan, pero también tenemos que estar siempre actualizados. Principalmente porque va cambiando mucho el sistema de cerradura, así que siempre estamos actualizados”, indicó.
El cerrajero actual, además de dar respuesta ante la celeridad de las urgencias, debe mantenerse actualizado para así poder ofrecer a sus clientes conocimientos referentes a todos los avances técnicos y tecnológicos que hoy en día presentan los innovadores sistemas de seguridad existentes.
“Lo de la actualización es algo constante para no quedar afuera de los avances tecnológicos”, sostuvo González, quien dentro de su negocio –que lleva adelante junto con su hermano– realiza tareas vinculadas a domicilios, automóviles y codificados.
“Actualmente hacemos horario de comercio y no servicio de 24 horas”, aclaró y agregó que el motivo de dejar de brindar esta atención, “luego de 12 años”, es para descansar un poco.
“De todas formas, si tenemos a un cliente que nos llama porque se quedó afuera, vamos a ir. Pero no queremos publicar o difundir que realizamos ese tipo de servicio porque, si no, tenemos que cumplir con todos sí o sí”, explicó.
“Este rubro va a existir toda la vida”
El oficio de cerrajero es una de esas actividades tradicionales que se transmiten de persona a persona, incluso por herencia.
Tal fue el caso de Edgardo Stefanoni quien se inició en el rubro de la cerrajería luego de vivir inmerso en ese mundo desde muy chiquito. “El negocio que tengo ahora lo empezó mi papá hace ya 50 años. Antes estábamos en la zona de Villa Belgrano, y cuando tenía 20 años decidí trasladarlo a esta parte de la ciudad. Desde aquel momento empezamos a vender herrajes y cerraduras también”, contó.
En el trascurso de la historia las profesiones han sufrido cambios o trasformaciones que han provocado la desaparición de muchas de ellas, pero no es el caso de la cerrajería, ya que es pronosticable que nunca deje de tener demanda. El cerrajero profesional siempre será necesario para preservar nuestros bienes seguros.
“Aunque la cerradura es muy antigua y sigue, está, por ejemplo, la marca Prive, la cual debe tener unos 70 años; y lo mismo sucede con la línea Citra. Son cerraduras muy viejas y que siguen vendiéndose; no han cambiado en absoluto. Se han modernizado, pero el sistema es el mismo: es una cerradura de paleta”, explicó.
En ese sentido, para Stefanoni el rubro cerrajería “va a existir toda la vida”. “Todos son importantes; desde el plomero, pasando por el electricista y el mecánico. Pero sí quienes están inmersos en esta área tienen que estudiar sobre el tema porque la tecnología ha avanzado muchísimo. Por ejemplo, nosotros instalamos cerraduras digitales que antes no existían, y hoy se está utilizando mucho una cerradura que se maneja a control remoto”, explicó.
“Lo que más demanda son los automóviles”
Eduardo Repetti tiene su historia de vida marcada por el rubro de la cerrajería. “Tengo 41 años, pero desde los 16 que soy cerrajero. Empecé con la venta al público, desde un mostrador, después continué con lo que es cerrajería de casa y con los años me especialicé en automóviles”, explicó.
A pesar de la cantidad de años dedicados a esta actividad, la actualización y el aprender también han sido moneda corriente en su vida.
“Me fui a La Plata y estudié cerrajería automotor; estuve allá seis años. Actualmente lo que mayor demanda genera son los autos porque somos muy pocos los que nos dedicamos a esta área puntual”, relató en diálogo con este medio.
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