Gabriel Rolón
Gabriel Rolón presentará el 27 de noviembre vía streaming su obra La Pasión.
ENTREVISTA CON DEMOCRACIA

Gabriel Rolón: "La pasión es una experiencia límite"

El reconocido psicólogo y escritor habló del impacto de la pandemia, las pérdidas y la tecnología. También abordó el significado de la pasión, a propósito de su show vía streaming, el próximo 27 de noviembre.

El destacado psicólogo y escritor, Gabriel Rolón, presentó este año su libro El Duelo y se encuentra a días del lanzamiento vía streaming de La Pasión, una obra para invitar a sentir.
En diálogo con Democracia, el psicoanalista habló del impacto de la pandemia, las pérdidas, la tecnología y el significado de la pasión.
 
-En el marco de esta situación mundial tan atípica, me gustaría conocer su reflexión sobre el impacto de la pandemia en nuestra vida, en nuestras relaciones. ¿Cree que habrá un antes y un después?
-De seguro no seremos los mismos cuando todo esto pase. Hay quienes piensan que la humanidad se hará más solidaria, más sensible. No me hago tantas ilusiones. Después de todo, como señaló Freud, la felicidad no parece estar en los planes del universo para nosotros, hombres y mujeres que habitamos este absurdo cascote que gira alrededor del sol. 
Estamos enfrentando un tiempo de pérdidas, de duelo, y nadie sale igual después de un duelo. Dependerá de cada uno ver si el pasaje por una situación tan cruel nos deja mejores o peores.

-Tengo entendido que actualmente realiza consultas por videollamada, algo que antes no aceptaba. ¿Qué papel le da a la tecnología hoy, en medio de esta pandemia? ¿Cuál es el límite?
-Es cierto. Antes de la pandemia me negaba a atender pacientes por videollamada. Tenía la sensación de que no sería lo mismo que escucharlos en el consultorio, que no iba a funcionar. En algo acerté y en algo estaba errado. Sí, sirve. Pero no es igual. Hay detalles, microgestos, silencios que no pueden captarse en toda su magnitud a través de la cámara, además a veces se confunde una duda del paciente con una falla de  internet. Pero, así y todo,  la tecnología ha venido a nuestro auxilio. He trabajado todos estos meses y los análisis progresaron. Creo que la tecnología ha sido de extrema ayuda para todos nosotros, no solo para cuestiones laborales, sino para cosas tan importantes como ver la cara de nuestros seres queridos.
Me preguntás cuál es el límite. No lo sé. Pero sí sé cuál es el peligro: que nos acostumbremos demasiado y perdamos de vista que esto sirve para acompañar una pandemia y mitigar la ausencia. Pero jamás reemplazará un abrazo o un encuentro real. Si perdemos de vista esto tal vez nos condenemos a relaciones virtuales para siempre.

-A propósito de su libro, El Duelo, me gustaría saber cómo surgió o si siempre estuvo en usted escribirlo. ¿Cómo se vive hoy esa experiencia tan personal en tiempos difíciles en los que nos están vedadas las despedidas de los seres queridos?
-El Duelo es un libro que empecé a escribir mucho antes de la pandemia. Desde hace años tengo en mente completar una trilogía temática: el amor, la pasión y el duelo. Por eso escribí El lado B del amor, El precio de la pasión y ahora El duelo. 
Quiso el azar que tuviera que terminar de escribirlo en pandemia, pero de ningún modo me surgió el interés a partir de esta situación. No me gusta escribir de temas coyunturales. Me gustan los libros que se sostienen en el tiempo cuando los sucesos han pasado. Es cierto que son tiempos difíciles para quienes enfrentan un duelo. 
Los ritos funerarios, por ejemplo, existen en toda cultura porque son la forma en que puede empezar a simbolizarse el vacío que deja la pérdida de un ser amado. Los velorios, los abrazos, la despedida en el cementerio. Todas esas cosas cumplen una función: intentan inscribir algo al menos del horror sin sentido de la muerte. Forman parte del comienzo de un duelo y en esta época estuvieron ausentes. Esto va a complicarlo todo. 
Como analista estoy convencido de que en un tiempo tendré que trabajar con muchas personas que carguen con un duelo traumático por no haber podido recorrer el camino de la mano de los ritos y los afectos. Será una más de las heridas que nos deje la pandemia.

-El 27 de noviembre presenta vía streaming La Pasión: ¿De qué se trata el encuentro? También me gustaría saber qué es para Gabriel Rolón la pasión, y si, como se suele decir siempre, efectivamente “se termina”. 
-La Pasión es un desafío para mí. El intento de invertir los términos de mi relación con el público. Hasta ahora la gente preguntaba y yo intentaba pensar sobre lo que me planteaban. Esta vez seré yo quien exponga sus dudas, sus preguntas, sus miedos, en definitiva, sus pasiones.
La pasión es una experiencia límite que camina con un pie del lado de la vida y otro del lado de la muerte. Un momento en que se unen el dolor y el placer. Un espacio donde lo que sentimos se desmesura, para bien o para mal. La pasión puede alimentar nuestro deseo hasta hacernos superar cosas que temíamos enfrentar o creíamos imposibles. Pero a veces, en cambio, alienta sentimientos de dolor o agresión que pueden dejarnos a las puertas de la depresión, la melancolía o la violencia. 
En cuanto a la pasión erótica, no creo que sea una regla que siempre se termine. Ocurre que hay que estar muy atento y ser inteligente para no permitir que la cotidianeidad se lleve por delante el milagro de vivir apasionados por alguien que está a nuestro lado cada día.

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