En la casa de Héctor Merlini había una batería. Su padre tocaba en algunas bandas melódicas de la época y “Hety” –como lo conocen todos– cada tanto agarraba los palillos y daba algunos golpes a los tambores y redoblantes.
Lo que nació como un juego, siguió con profesores. Carlos Perchante y Juan Casco fueron los que le enseñaron a tocar.
En su adolescencia de finales de los 80 y los primeros 90, Hety fue una especie de esponja que absorbía todo tipo de música, desde King Crimson, hasta Sumo y Luis Alberto Spinetta.
Y así empezó a tocar. Su primera banda fue Bonja. Después tocó con Horacio Gambarte y pasó por La Ferroviaria, una banda de covers con la que se presentaban mucho en Junín y la zona. “Gaby Azconzábal nos decía que éramos los segundos Espectros”, recuerda.
Así estuvo Merlini en Junín, hasta que decidió tomar otro rumbo.
“El blues es una música para todos los estados de ánimo”.
En La Plata
Decidió irse a La Plata para tocar en otros ámbitos. Ahí también estudió batería, en la Escuela de Arte de Berisso.
Se fue contactando con distintos músicos, pasó por una agrupación tributo a Joaquín Sabina y participó en la banda Under Colour, en la que hacía “una música más inglesa”, con reminiscencias indie.
Al mismo tiempo, hizo muchos otros trabajos, desde una fábrica de condimentos o un laboratorio de desinfectantes de iodo, hasta el servicio penitenciario.
En su búsqueda musical llegó a un Club de Blues e ingresó a la banda estable del lugar. El que lo convocó fue “un guitarrista con 20 años de blues en la sangre, Juani Saullo.
Por entonces, su relación con el blues no era tan intensa. “Me empecé a meter y para mí el blues fue un camino sin regreso –afirma– porque entendí que todo lo que venía tocando y escuchando tenía esa raíz”.
Empezó a tocarlo y a investigarlo, tanto musical como históricamente. Y emprendió ese camino “sin retorno”.
Estando en La Plata invitó a la banda juninense Free For Fight para que toque allí. Un año más tarde fueron ellos los que convocaron a Hety a reemplazar a su baterista. Merlini aceptó, por lo que viajaba a Junín cada quince días a ensayar. En ese tiempo también formó parte de Reina Del Sillón, una agrupación que hacía una música muy diferente, más cercana al bolero. La experiencia Free For Fight continúa hasta el presente.
“Hay muchos jóvenes que se están interesando en el género”.
Regreso a Junín
Hace cinco años decidió que su estadía en La Plata había llegado a su fin y regresó con su familia para Junín.
Una vez aquí, se sumó como baterista a la Cotton Blues, una banda de blues tradicional que estaba armando su amigo Oscar “Cooter” Acosta. Pero la idea de Merlini fue ir un paso más allá, con la creación de un club del blues acá, en Junín.
Según dice, “la idea original era la de tener un espacio propio, algo que hasta ahora no se logró”. No obstante, cada espectáculo que organizan es presentado por el Club del Blues.
En los shows, la Cotton Blues era la banda estable y casi siempre se invita a alguna otra banda. Así fue como vinieron a Junín bluseros de Buenos Aires, de La Plata, y también de la región.
“Con el tiempo –comenta Hety– se disolvió la Cotton y armamos la Moho Shoes con la que, además de tocar, tenemos el proyecto de grabar un disco”. Los integrantes de la banda son Sebastián Clavera, Cooter Acosta, Juan Melcon y Merlini.
Festival
Desde su regreso a Junín, Hety siempre golpeó puertas de despachos oficiales para solicitar ayuda en pos de promover el blues.
“La gestión anterior nos brindó un escenario en El Salón y la posibilidad de traer alguna banda de afuera –explica–, y cuando cambió la administración hablé con Luis Bortolatto con la idea de hacer un festival y en febrero del año pasado nos reunimos y le dimos forma”.
El proyecto original era el de hacer un festival de blues pero Bortolatto sugirió sumar el jazz, algo que a Hety le pareció “bien porque son géneros muy cercanos”.
Así nació el Festival de Jazz y Blues que el año pasado tuvo su primera edición, en la que “se dio una amalgama impresionante con los músicos de ambos géneros”.
La dinámica del festival fue igual en sus dos ediciones, es decir, con clínicas de instrumentos a la tarde y shows por las noches.
“Está todo bien con otras músicas, pero yo voy por el blues, y debe ser que tiene que ver también con el crecimiento. El blues es como el tango: te espera”.
Balance
Hety recuerda que cuando él vino de La Plata el blues era muy incipiente en Junín y actualmente “está empezando una movida interesante” a partir del Club del Blues: “Uno ve que hay muchos jóvenes que se están interesando en el género, que está creciendo. Me parece que algo tuve que ver yo en todo eso, y es algo que me pone muy bien”.
Y en ese marco, concluye: “B. B. King decía que, si estás triste, escuchás blues y si estás contento, también. Es una música para todos los estados de ánimo. Yo voy en el auto y casi siempre tengo un disco de blues, lo escucho constantemente. Está todo bien con otras músicas, pero yo voy por este lado, y debe ser que tiene que ver también con el crecimiento. El blues es como el tango: te espera”.
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