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BOLIVIA

Áñez reprimió la movilización por Evo: reportan 5 muertos

La tensión no cesa en el país. Cientos de manifestantes enfrentaban ayer a las Fuerzas Armadas. Quieren llegar a la capital para hacerse escuchar.

La protesta que exige la renuncia de la presidenta interina autoproclamada, Jeanine Añez, se volvió ayer más grande y los campesinos e indígenas de Bolivia fueron reprimidos en una operación de las Fuerzas Armadas que dejó como saldo cinco personas muertas.
Los partidarios de Evo Morales se mostraron más enojados y desesperados por hacerse escuchar en el corazón del poder político de Bolivia, apenas contenidos por cientos de policías y soldados y nubes de gases lacrimógenos.
Las columnas de federaciones campesinas, docentes rurales y grupos de juntas vecinales avanzaban a veces corriendo, a veces caminando a lo largo de la avenida Mariscal Santa Cruz, desde el obelisco hasta la plaza mayor de San Francisco, siempre vigiladas de cerca por los cordones de policías y soldados que garantizaban el perímetro sur de la zona de plaza Murillo, donde están los principales edificios del Estado nacional.
Todo se daba en un clima de máxima tensión, siempre a la espera de la próxima ronda de gases lacrimógenos, que generan corridas, arrestos y miedo a una nueva represión como la de los últimos días, que dejó varios muertos, muchos más heridos y un número desconocido de detenidos.
“Nos quieren gobernar los mismos que nos masacraron en 2003. Los mismo vuelven ahora. Pero ahora puede ser peor porque la gente se despertó. Ya vivimos años en paz con Evo (Morales) y ahora ninguno de nosotros está dispuesto a volver a lo que pasaba antes”, aseguró a Télam Alberto Zomero, un campesino de 65 años.
Mientras se esfuerza por arremangarse el pantalón para mostrar las marcas de los balinazos que recibió en la represión de las protestas de 2003, cuando gobernaba Carlos Mesa, el mismo líder que ayer prometió volver a presentarse como candidato presidencial en las elecciones que convoque Añez, describe la situación explosiva que se vive en las calles.
“Cada día llegamos más campesinos e indígenas de los 20 departamentos y los campesinos van a cortar la llegada de alimentos. El pueblo, acá presente, va a sufrir, pero de acá no se va nadie”, sentenció.
En el mercado callejero que salpica una de las calles zigzagueantes que une El Alto con La Paz, las colas para comprar pan y los alimentos ya comenzaron a aparecer y hasta el gobierno de facto de Añez reconoció hoy que existe temor a un desabastecimiento de combustible en la capital.
Pero ese no era el principal temor que se escuchaba en las calles.
“Están cazando a los dirigentes del MAS (el partido de Morales, Movimiento Al Socialismo) en todo el país”, gritó una mujer vestida con la tradicional pollera de las campesinas indígenas y, a su lado, Angélica se quiebra.
“No es solo al MAS. Desde el domingo, todas las noches aparecen hombres enmascarados en El Alto y saquean nuestras escuelas, nuestros mercados y nuestras casas”, contó la directora de 47 años de la Junta Escolar de la zona Amor de Dios de esa región vecina de La Paz.
“Cerramos todas nuestras escuelas para proteger a nuestros hijos. Todas las noches organizamos vigilias para garantizar que no vuelvan a entrar. No podemos dormir en paz. En El Alto estamos abandonados por la policía, las Fuerzas Armadas, por la prensa nacional, por todos. Estamos solos”, agregó.

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